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Muere el Nobel de la Paz John Hume

 

Muere el Nobel de la Paz John Hume, artífice de la reconciliación en Irlanda del Norte

John Hume recibió el Nobel de la Paz en reconocimiento a ‘sus esfuerzos para encontrar una solución pacífica’ a 30 años de ‘conflictos’. El político John Hume, un católico moderado, galardonado con el Nobel de la Paz en 1998 por su papel en la reconciliación de Irlanda del Norte, falleció este lunes a los 83 años.

«John falleció en la madrugada tras sufrir una corta enfermedad», anunció en un comunicado su familia, que dio las gracias al personal de la residencia de Londonderry, cerca de la frontera irlandesa, donde el exlíder católico nacionalista pasó los últimos meses de su vida.

Hume fue artífice del acuerdo del Viernes Santo firmado en 1998 con el dirigente protestante del Partido Unionista de Ulster (UUP) David Trimble, y junto a quien recibió ese mismo año el Nobel de la Paz en reconocimiento a «sus esfuerzos para encontrar una solución pacífica» a 30 años de «conflictos» que dejaron más de 3 mil 500 muertos.

Los homenajes a este partidario de la reunificación de Irlanda, alabado por su capacidad de diálogo, llegaron tanto del lado británico como irlandés.

«John Hume fue un titán político, un visionario que rechazaba creer que el futuro debía parecerse al pasado», reaccionó Tony Blair, en el poder en el momento de la firma del acuerdo del Viernes Santo entre Londres, Dublín y las partes protestantes y católicas.

El actual primer ministro británico Boris Johnson rindió tributo a «un gigante político (…) totalmente opuesto a la violencia» y dotado de un «agudo sentido de la justicia social». El primer ministro irlandés, Micheal Martin, lo calificó como «un gran héroe y un verdadero artífice de la paz».

La primera ministra norirlandesa, Alrene Foster, unionista, se refirió a él como un «gigante del nacionalismo irlandés».

«Durante nuestros días más oscuros, [John Hume] reconoció que la violencia no constituía el camino a seguir», declaró.

Capacidad de diálogo

Nacido en Londonderry el 18 de enero de 1937, John Hume en un principio iba a convertirse en sacerdote, pero tras pasar por el seminario cambió de idea y se diplomó en historia y francés, idioma que hablaba con fluidez.

De vuelta a su ciudad natal, donde impartió clases, comenzó a comprometerse en política.

Fue en Londonderry donde las marchas por los derechos civiles, duramente reprimidas por la policía británica, dieron inicio en 1968 al sangriento periodo del conflicto norirlandés.

Elegido independiente al Parlamento de la provincia británica en 1969, formó parte de los fundadores al año siguiente del Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP).

Una fotografía de la época le muestra hablando con soldados a través de unas alambradas de púas.

«Había decidido que como representante, era mi deber hacer todo lo posible para instaurar la paz en nuestras calles», declaró cuando recibió el Nobel. «Pensaba que una manera resuelta y directa de lograrlo era iniciar un diálogo directo con las organizaciones que participaban en la violencia».

Este padre de cinco hijo, que fue elegido al Parlamento británico en 1983, contribuyó en los años posteriores a llevar el conflicto norirlandés a la escena internacional, implicando en especial al expresidente estadounidense Bill Clinton.

Hume, figura moderada, comenzó localmente el diálogo con los nacionalistas del Sinn Fein, la rama política del IRA (Ejército Republicano Irlandés), y su líder Gerry Adams, sentando las bases para los acuerdos de paz.

Adamas elogió a un hombre que «tuvo la valentía de tomar verdaderos riesgos por la paz«, en especial negociando con él en un momento donde «el establishment político y mediático estaba decidido a marginar y demonizar al Sinn Fein».

«Su capacidad para comunicar su mensaje político y para forjar alianzas demostró ser decisiva para el proceso de paz», escribió el profesor de historia Tomas Finn en 2018. «Hume fue innovador al juntar a las diferentes partes del proceso de paz emergente y al internacionalizar el conflicto».

La familia de John Hume afirmó que debido a las actuales condiciones sanitarias, el funeral tendría lugar «con reglas muy estrictas» en cuanto al número de asistentes. Más adelante se le rendirá un homenaje.

A finales de junio, en pleno confinamiento debido a la pandemia de nuevo coronavirus, unas mil 800 personas asistieron al funeral de Bobby Storey, exfigura del IRA.

Entre ellas, responsables del Sinn Fein, lo que debilitó el frágil equilibrio político que a principios de año permitió poner fin a tres años de parálisis en la provincia.

Foto: Especial Por AFP