
Sistemas de empaque y embalaje utilizados por los antiguos mexicanos
Sistemas de empaque y embalaje utilizados por los antiguos mexicanos
Por: Heidy Wagner Laclette.
A lo largo de la historia de México, el empaque y el transporte de productos para la venta no dependían de grandes industrias mecanizadas, sino de los propios artesanos, productores, mercaderes y una clase especializada de transportistas que adaptaron los materiales naturales y animales de carga a las rutas del país.
El término empaque se refiere a todos los recipientes en los que los productos son envasados para su venta al consumidor. Cuando nuestros ancestros empiezan a valorar sus bienes, la necesidad de protegerlos los lleva a usar jícaras, pieles de animales y hojas como envoltorios. Es así como nace el empaque.
En el siglo XVII los curanderos empiezan a empaquetar su mercancía en envoltorios de papel grabados con sus firmas y las tabaquerías utilizan empaques impresos para sus productos.
Sin embargo, en un principio usaban hojas secas de Totomoxtle, viene del náhuatl totomochtli, se trata de la hoja que envuelve a la mazorca del maíz, la utilizaban para guardar alimentos, pero también como sucede hoy en día para hacer tamales y artesanías. De igual manera hacían uso de las hojas de plátano, aguacate y hoja santa para envolver y proteger alimentos como los tamales durante su transporte y cocción al vapor.
En el México antiguo, antes de la llegada de caballos y ruedas, los encargados de empacar, proteger y trasladar la mercancía eran los propios productores familiares y los comerciantes profesionales, por ejemplo, los pochtecas, eran los grandes mercaderes de larga distancia del Imperio Mexica, ellos mismos organizaban el empaque de productos valiosos (plumas, jade, cacao) para expediciones lejanas; por su parte los tlamemes o tamemes, eran los cargadores oficiales del México prehispánico, transportaban las cargas a la espalda usando herramientas de empaque tradicionales.
Para entonces, ya habían incorporado otros materiales de empaque como el cacaxtl, que es una armazón de madera o varas utilizado como estructura para llevar bultos equilibrados a la espalda; el huacal que era una caja o canasta de vara y madera para proteger objetos frágiles o alimentos.
Pero también usaban los petates y el ixtle, fibras de palma y maguey tejidas para envolver, atar y proteger la mercancía contra la humedad o los golpes, y desde luego las canoas, usadas como el medio principal de empaque flotante y transporte masivo por los canales de la cuenca de México.
Ya para la época Colonial y Siglo XIX con la llegada de animales de carga europeos (mulas, caballos y burros) y carretas, el sistema de empaque y transporte cambió radicalmente para conectar puertos como Veracruz con la Ciudad de México y los reales de minas.
Los arrieros y las recuas de mulas eran los jefes indiscutibles del transporte terrestre, empacaban los productos en grandes costales, zurrones de cuero o cajones de madera equilibrados a los costados de las mulas, conocidos como tercio de carga. Los tlamemes se utilizaban en caminos montañosos donde los animales o las rudimentarias carretas no pasaban, los indígenas cargadores seguían realizando el transporte a pie con mecapal, una faja o banda ancha (hecha de ixtle, palma o algodón) con cuerdas en los extremos.

De igual forma usaban el guangoche, una tela basta y rústica de arpillera, similar a un costal o un costalón de ixtle o yute, lo colgaban terciado sobre el dorso o la espalda como un saco o bolsa, y servía para recolectar y almacenar cosechas, como mazorcas de maíz, leña, llevar el almuerzo o incluso las mujeres ahí llevaban a su bebé. Por su parte los artesanos y tenderos locales, envasaban líquidos como el pulque, aguardiente o miel en barricas de madera y ollas de barro selladas con ixtle y hojas de maíz.
La publicidad ha sido de gran ayuda para la industria del empaque. A finales del siglo XIX pueden verse ilustraciones de productos en periódicos, catálogos y carteles, en las que se muestran los empaques de la época, y se demuestra que un envase atractivo no sólo protege el contenido; también ayuda a venderlo.
Muchos de los productos que a principios del siglo XIX eran considerados de lujo, cien años después fueron vistos como bienes comunes. Para ese entonces, todos los materiales básicos de los envases que hoy usamos se empleaban de manera regular. El plástico llegó en 1912, en forma de pliegos de celofán, y revolucionó el mundo del empaque.
Facebook: Lic. Heidy Wagner Laclette
Cronista Honoraria de Cadereyta de Montes
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