Invasión EE. UU. Venezuela: ¿Peligra el mundial 2026?
La invasión EE. UU. Venezuela fue una acción rápida enfocada en la captura de figuras específicas
La invasión EE. UU. Venezuela, ordenada por el presidente Donald Trump con el objetivo de capturar a Nicolás Maduro, ha generado una crisis geopolítica de gran magnitud. Este movimiento, calificado por muchos como una infracción a la Carta de Naciones Unidas y un acto bélico, inevitablemente pone en duda la estabilidad y la participación de Estados Unidos como sede principal del mundial 2026.
El contexto de la invasión se vuelve más complejo si consideramos que Gianni Infantino, presidente de la FIFA, recientemente entregó un Premio de la Paz a Donald Trump. Esta condecoración choca drásticamente con la decisión de bombardear Venezuela y el despliegue de fuerzas especiales para el arresto de Nicolás Maduro. Muchos se preguntan si este polémico actuar podría tener repercusiones directas sobre la copa mundial 2026, que Estados Unidos co-organiza con México y Canadá.
El precedente más citado en este tipo de situaciones es el de Rusia, que fue vetada de competencias internacionales, incluyendo el futbol, tras su invasión a Ucrania. La FIFA adoptó una postura firme y sancionó a Rusia por violar el derecho internacional y los principios de paz que promueve el deporte. Esta analogía es la que alimenta la especulación sobre una posible exclusión de Estados Unidos.
Sin embargo, el caso de Estados Unidos presenta matices distintos. La FIFA, aunque promueve la paz, rara vez interviene en asuntos de política exterior de países con gran poder económico y organizativo, especialmente si no afectan directamente al desarrollo del futbol. Además, la copa mundial 2026 es un evento tripartito.
Una sanción contra Estados Unidos implicaría una cancelación o reestructuración total del mundial, un escenario de enormes pérdidas económicas y logísticas que la FIFA buscaría evitar a toda costa. Esto es particularmente cierto debido al formato expandido del torneo y las grandes inversiones ya realizadas. La invasión EE. UU. Venezuela es un tema sensible.

La postura de la FIFA y el precedente ruso
La FIFA opera bajo estatutos que condenan la injerencia política y la violencia, pero sus decisiones suelen estar influenciadas por el poder económico y la necesidad de mantener la estabilidad de sus torneos. Aunque el acto de invasión de Donald Trump fue una clara violación de la soberanía venezolana, la exclusión de una nación anfitriona es un paso extremo y sin precedentes en la historia reciente de la copa del mundo.
En el caso de Rusia, el veto se aplicó a la selección nacional y a los clubes para competir. Excluir a la selección de Estados Unidos del torneo es una posibilidad teórica, pero remover a una sede anfitriona es una medida de muchísima mayor complejidad. El impacto legal, económico y de patrocinio sería catastrófico para el organismo rector del futbol mundial.
La invasión EE. UU. Venezuela fue una acción rápida enfocada en la captura de figuras específicas, no una guerra a gran escala como el conflicto ucraniano. Esta distinción podría ser usada por la FIFA para argumentar que la situación, aunque grave, no justifica la cancelación o el traslado de la sede principal del mundial. La FIFA podría emitir una declaración condenatoria de la violencia, pero evitaría una sanción directa.
El factor de que el mundial 2026 sea co-organizado por México y Canadá también mitiga el riesgo. Los otros dos países anfitriones, ajenos a la decisión militar de Trump, también han realizado grandes inversiones. Cancelar el torneo afectaría directamente a sus intereses. Es probable que la FIFA prefiera aislar el tema político del evento deportivo.
Además, la FIFA se enfrentaría a la dificultad de encontrar una sede alternativa con capacidad para albergar la mayoría de los 48 equipos y los partidos cruciales en tan poco tiempo. La infraestructura de Estados Unidos es insustituible. Por lo tanto, una sanción directa sobre la sede es vista por los expertos como improbable.

Factores económicos y el riesgo real del Mundial 2026
Los factores económicos tras la invasión son, quizás, los más determinantes para la FIFA. La copa mundial 2026 es la más ambiciosa en términos de ingresos, patrocinio y venta de derechos televisivos. La participación de Estados Unidos, un mercado gigantesco para el futbol, es fundamental para alcanzar estas proyecciones financieras.
Una remoción de Estados Unidos como sede significaría no solo pérdidas multimillonarias para la FIFA, sino también la pérdida de credibilidad ante patrocinadores globales que ya han invertido millones de dólares. El presidente Infantino y el comité ejecutivo evaluarán el riesgo de la invasión EE. UU. Venezuela frente al colapso financiero del evento.
Es mucho más factible que la FIFA intente presionar discretamente a través de canales diplomáticos o emita declaraciones que, sin ser una sanción directa, condenen el uso de la fuerza. Buscarán una manera de salvar las apariencias éticas mientras aseguran la viabilidad del torneo.
En conclusión, aunque la invasión militar de Donald Trump en Venezuela es un acto grave que viola los principios que la FIFA dice defender, el riesgo real de que el mundial 2026 peligre por una sanción directa a Estados Unidos como sede es muy bajo. La complejidad logística, los factores económicos y el rol de México y Canadá como co-anfitriones actúan como un escudo protector para la realización del torneo tal como está planeado. La FIFA no se arriesgará a un desastre financiero por un tema geopolítico.
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