Desapariciones de mujeres: revelan por qué los cárteles las eligen
Aumenta la cifra de desapariciones de mujeres en México; exagente de la DEA explica por qué los cárteles secuestrarían y cómo operan.
México enfrenta una crisis de desapariciones de mujeres que no ha logrado contenerse. De acuerdo con la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), actualmente hay más de 131 mil personas desaparecidas y no localizadas en el país, una cifra que refleja la magnitud del problema y el impacto en miles de familias que mantienen la esperanza de reencontrarse con seres queridos.
En entrevista con Infobae México, Mike Vigil, exdirector de operaciones internacionales de la Administración de Control de Drogas (DEA), explicó cuáles serían las principales motivaciones detrás de las desapariciones de mujeres por parte de cárteles mexicanos y el presunto destino de las víctimas.
Desapariciones de mujeres en México y los cárteles
Según Vigil, en muchos casos, las desapariciones de mujeres terminan en víctimas de tráfico de órganos o explotación sexual, actividades que generan ganancias millonarias para las organizaciones criminales. Señaló que órganos como el corazón o el hígado pueden comercializarse en el mercado ilegal por sumas que van de los 50 mil a los 100 mil dólares, con destinos que pueden incluir Estados Unidos u otros países.

El exfuncionario advirtió que el tráfico de órganos se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos para los grupos delictivos, quienes aprovecharían la alta demanda internacional y la dificultad para acceder a trasplantes legales. También señaló que la posible colusión de autoridades y la impunidad facilitarían la operación de estas redes.
Además del tráfico de órganos, la explotación sexual es otro de los destinos señalados. Las mujeres serían integradas a redes de trata que operan tanto en territorio nacional como en rutas internacionales.
Reclutamiento forzado de hombres
En contraste, Vigil explicó que las desapariciones de hombres suelen ser con otros fines, principalmente el reclutamiento forzado, para trabajar como sicarios o para llevar a cabo actividades dentro de la estructura criminal. Este fenómeno estaría relacionado con la necesidad de reponer bajas derivadas de enfrentamientos entre grupos rivales.
Mencionó que en estados como Sinaloa y Jalisco el reclutamiento sería más visible debido a disputas territoriales entre facciones criminales. Muchos hombres, afirmó, serían captados mediante falsas ofertas de empleo y posteriormente obligados a integrarse a estas organizaciones.
Métodos para ocultar evidencias de las desapariciones
El exagente describió que los cárteles utilizan distintos métodos para ocultar los cuerpos de sus víctimas, lo que dificulta su localización. Entre ellos se encuentran las fosas clandestinas, entierros en fosas comunes y la disolución de restos humanos mediante sustancias químicas, práctica atribuida a los llamados “pozoleros”.
Estas acciones, sumadas a la falta de recursos para pruebas genéticas y la saturación de servicios forenses, complican la identificación de restos y prolongan la incertidumbre para las familias.

Estados con más desapariciones de mujeres
El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) documenta que, desde 1964 hasta el 30 de julio de 2025, se registraron 131 mil 437 personas desaparecidas, de las cuales más de 30 mil son mujeres.
Desde 2022, en promedio desaparecen cuatro mujeres cada día en México. En menos de tres años, la cifra de mujeres desaparecidas aumentó en más de 5 mil casos. Entre las entidades con mayores registros se encuentran Estado de México, Jalisco, Nuevo León y Veracruz, aunque hay estados donde desaparecen más mujeres que hombres, como Tabasco, Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Oaxaca, Hidalgo, Yucatán, Puebla y Tlaxcala.
El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio ha señalado que las Alertas de Violencia de Género son fundamentales para visibilizar la problemática y activar protocolos de búsqueda, pero persisten fallas de coordinación entre niveles de gobierno y limitaciones en la implementación de políticas públicas.
Aunque en términos de números desaparecen más hombres que mujeres, las mujeres enfrentan contextos diferenciados por razones de género y menores probabilidades de ser localizadas. Para especialistas y colectivos, la fragmentación de los cárteles, la impunidad y la falta de coordinación institucional agravan una crisis humanitaria que continúa creciendo.
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