“Traición”
“Traición”
Por: Raúl Franco Estrada
Jueves 9 de abril del 2026
En ocasiones me cuesta trabajo elegir el tema para compartir y que no hiera susceptibilidades, también que no me gane el lado político que por años igual he desarrollado y que no siempre me ha dado la satisfacción esperada y si encuentros fuertes con correligionarios que no entienden la transformación constante del pensamiento, que las generaciones actuales, las que nos relevan, piensan, actúan y diseñan completamente diferente al pasado que vivimos y que muchos no quisieran dejar, ¡vaya si lo sabré!. Mmmm, ya me está ganando el lado político.
Tampoco quisiera que ese lado “estúpidamente romántico” aflorare constantemente de entre mis líneas. Ese romanticismo es inherente a mi desde la adolescencia y a estas alturas difícil de evitar.
Sin embargo y en síntesis, la conclusión, mi conclusión, es que todos, aun los que lo niegan, tenemos constantemente en nuestra cotidianidad ambas facetas, que de pronto aflora una más que otra es cierto, el punto es equilibrar y no exagerar para poder tener una convivencia sana con uno mismo y con nuestro entorno.
De ahí, que hablar de “traición” no es nada fácil, pues el concepto en su misma expresión es duro y en la historia de la humanidad ha expresado, además de causado, no solo desolación y separación, sino igualmente de forma dramática hasta la muerte.
Traición a postulados y principios, a la palabra, al compromiso, al juramento, a la política, a la religión, a la sociedad, al amor, etc.
Pero principalmente, traición a uno mismo.
Lo fuerte de la expresión tiene igualmente sus implicaciones en la justificación de acuerdo a la óptica de quienes se ven involucrados o de quien, un tercero, lo analiza con objetividad, sin compromiso o tendencia.
Si, para quien supuestamente se asume como traicionado, el traidor merece como mínimo la ignominia del silencio, la segregación, el destierro, y por qué no, incluso la muerte.
La historia de la humanidad está plagada de ejemplos que pueden ser discutibles en razón de que quien con el fin de procurar la paz en su patria, evitar la guerra o que la misma terminara, cambio de bando, dió información estratégica o simplemente se rindió para suspender el derramamiento de más sangre.
La traición, desde el punto de vista de quién, del amante descubierto o de la declaración de que el amor a quien se juró eternidad ya no existe, que los motivos para tal pueden ser variados, desde la rutina, la violencia, etc., entonces desde qué perspectiva podríamos ubicar la traición.
Hablar de traición no es fácil, y el uso de esta palabra en la actualidad se ha vuelto ligero en el ámbito político, sin analizar sus consecuencias, pero principalmente sin antes determinar el origen o motivación de ese acto acusatorio. Esto es, qué justifica la traición a postulados, a los correligionarios, al supuesto compromiso y lealtad. ¡No es lo mismo que renunciar!
No es nuevo para nadie, reafirmo, en la historia está documentado, que las personas que participan en política, por diversas causas cambian de partido, no necesariamente de ideología, en este país y en todos.
Solo por ejemplificar, porque acusar de traidor a quien por años ha buscado ser reconocido, que se le dé oportunidad de participar o acceder a las posiciones que siguen siendo otorgadas a la familia, los amigos o compromisos supuestamente estratégicos y que igual, cuando en el poder se encuentran, la promesa no se cumple y tampoco le dan posibilidad de ser parte del equipo.
¿Quién traiciona a quién?
Les sorprende al grado del escándalo, incluso el vituperio, pues pensaban que la “fidelidad” es inherente al vasallaje y sacrificio, hoy, no en todos, ya no. Pues siempre habrá quien reconozca a la persona por su experiencia y su valor, que por lo mismo, lo que representa les ofrece lo que en mucho tiempo se le negó en su ámbito de origen.
Con todo respeto, la respuesta, en nuestro país como en muchos, está a la vista y recuperar a quienes se despreció por satisfacer el apetito personal o convencional en aras de mantener privilegios o estatus, no es tarea fácil, como no lo es cuando la pareja engañada, hombre o mujer, pide perdón y cree que eso es suficiente. No, es con actos continuos, con los hechos que demuestran un cambio y compromiso verdadero, no es de la noche a la mañana, tarda y en política más.

En política mucho más, solo pregunten a quien detentaba el poder y lo perdió.
Hoy, muchos jóvenes, no todos, ven con naturalidad, en el ámbito político, la practicidad de pertenecer solo por proyección personal, no por ideología, para muchos la política es utilitaria, esto es, cuánto beneficio se puede obtener con el menor esfuerzo y sin compromiso, no buscan participar por la ideología o principios políticos, no buscan a un líder que cubra sus expectativas de superación personal y social. No buscan la pertenencia de un proyecto, el que sea, son «pragmáticos» buscan poder y dinero.
Por eso el cambiar de un partido a otro, para ellos no es traición, pues igual lo han visto en los viejos políticos. Ahí está la historia de muchos, está a la vista y son el ejemplo que lamentablemente tienen.
«Acuerdos en lo oscurito» y en la luz pública, que no se cumplen por que hay otros intereses o las circunstancias no son las que se deseaban. No hay palabra de honor y mucho menos reglas que cumplir.
«Hipocresía y simulación parecen ser elementos ineludibles de la Traición»
La palabra, sin ser novedad, la venimos escuchando en el escenario político con más frecuencia desde hace meses y será mucho más en los subsecuentes, 2027 se acerca.
Así que, la traición desde la perspectiva de quién.
Lic. Raúl Franco Estrada.
Diplomado en Políticas Públicas, Analista político y social, amplia experiencia en el sector privado y los tres niveles gubernamentales tanto en comunicación social, Dirección, capacitación y resolución de conflictos. Conferencista sobre Desarrollo Humano, Relaciones laborales y sociales.
Autor del Poemario Hojas sueltas; relatos como A una niña, Sueño, Romántico, y otros.
Colaborador en medios digitales y columnista de «EXACTO DE MÉXICO»



