Catarsis
«CATARSIS»
Por: Raúl Franco Estrada
Jueves 19 de marzo del 2026
-Estrictamente personal-
«¿Cuál es el punto de tener libre albedrío y opinión si tienes miedo de como reaccionarán a ello?» Leonardo.
Estados de ánimo, sí, siempre he afirmado que quien se dedica a expresar, por cualquier medio, su opinión de algún tema, el que sea, difícilmente puede ser imparcial y por más objetivo y neutral que quisiera ser, siempre se asomará a su manifestación algo de sí mismo.
De ahí que el retomar el ejercicio de escribir con el título “Catarsis”, mismo que repensé desde hace unas semanas y que dude en abordar precisamente por estados de ánimo que impedían mi objetividad, por supuesto de mí mismo, hoy con el mayor de los respetos a quienes me dan la oportunidad de leerme, les comparto.
Sin entrar a la definición propia de la palabra, baste decir que su esencia es la “experiencia purificadora» que nos permite liberarnos, un poco, de la carga que venimos arrastrando y por alguna razón nos impide seguir avanzando emocionalmente, que de la misma manera, en nuestra cotidianidad, se llega a convertir en lastre que no alcanzamos a desprender y permanece inconscientemente hasta en tanto no lo reconozcamos, ya sea acudiendo con el psicólogo para que ayude a abrir esa válvula, o sea uno mismo, quien consciente de la situación realice el ejercicio de manera tal, que sin pretextos, reconozcamos debilidades y fortalezas.
Si bien es un acto personalísimo, los seres humanos somos dados a imponernos armaduras que impidan que cualquiera nos pueda dañar o simplemente conozcan de nuestra sensibilidad y pensemos que de ella se pudiesen aprovechar, por mucho que vivamos, incluso protegidos por un “capelo de cristal”, tarde o temprano habremos de despojarnos de esa coraza o simplemente alguien, incluso algo, lo destruirá para mostrarnos a nosotros mismos tal cual. ¡Sí, sin maquillaje «.
De ahí que una forma de catarsis, probablemente la no formal, es para mí el escribir ya sea esta columna o poemas, sin embargo debo de reconocer que esto no es suficiente cuando mirando el pasado, mi pasado, veo grandes satisfacciones y logros pero de la misma manera enormes errores, en su momento no lo fueron, que marcaron decisiones que pudiesen haber cambiado mi rumbo, hoy en mi realidad no me arrepiento. Se tomaron y las consecuencias asumí.
En este ejercicio “catártico” debo reconocer que la lealtad personal e institucional a quienes serví no fue debidamente reconocida, que no recompensado, pues sin auto alabanzas considero que ha sido mi esfuerzo y compromiso con quienes en su momento me invitaron a ser parte de una fuerza laboral, también le llaman equipo, pero en mi caso, dista mucho el ser integrante de un equipo cuando solamente el “juego” es para unos, sin importar el uniforme que portes.
La lealtad, valor un poco devaluado pero que siempre tengo presente cuando toco una puerta y se abre o soy invitado a aportar experiencia para mejorar circunstancias en el ámbito laboral, con alternativas viables y no ocurrencias de conveniencia, sí, la lealtad es irrestricta, indiscutible.
En su momento alguien propuso que escribiera sobre mis experiencias, las complicadas, aquellas que durante mi paso por los tres niveles de gobierno viví y que por una u otra razón la jerarquía superior, actuó de una manera distinta a la deseable, la respuesta contundente fue: ¡¡no!!, pues no puedo quebrantar ese valor que más allá de cualquier ideología debiera ser un baluarte de todos los seres humanos y es la “lealtad”, la confianza depositada para atender las tareas encomendadas. Basta haber señalado en su momento mis desacuerdos a pesar de las decisiones.
Hoy es muy fácil señalar con o sin pruebas y argumentos, no es mi estilo.
En lo emocional y sentimental he sido afortunado. Como muchos seres humanos fallé y seguramente en esa imperfección puedo volver a fallar, espero que no, tengo una familia fuerte y por momentos “disfuncional”, no existe la familia perfecta.
Igual sufrí mal de amores, Damas que en su momento amé con intensidad, lealtad y compromiso, si, Damas que entregaron su alma y vástagos que trascenderán mi tiempo, pero igual me dieron frutos ajenos que amé como propios y el Creador es testigo. Sí, «mal de amores» superado por el cobijo del alma de la gran mujer que caminó a mi lado. A ellas mi respeto eterno.
Hoy camino, vivo y siento diferente, pues esa Alma, compañera que creí perdida, como un Ángel regresa a mi vida.

Cometer errores es parte de la vida misma, sin embargo se debe tener presente que “errores no corrigen otros errores”, esto es, que no hay pretexto cuando se es consciente del error y aun así, a sabiendas de las consecuencias, se actúa deliberadamente con la excusa de que no pasa nada. Siempre pasa algo.
Pero bien, como diría mi correctora de estilo, no basta reconocer en la catarsis que se ha fallado y que la actitud que se tiene debe cambiar, hay que hacer las cosas diferentes para que el resultado sea diferente, que tanto estamos dispuestos a hacerlo, por ser una forma de actuar durante muchos años no es fácil, sin embargo hay que intentarlo y por supuesto, sin perder de vista lo principal, el cambio debe operar en uno mismo sin esperar que los demás cambien.
Pudiese seguir con mi “catarsis”, que en principio el origen del título, debo confesar, era el coraje y frustración por el incumplimiento de las promesas laborales y que en mi aparente tranquilidad sigo confiando en que se darán. Pero este ejercicio, que seguramente algunos ya hicieron o por otra parte les puede motivar al mismo, tiene como finalidad, sí, mi apertura en parte de lo que soy como escritor y como persona principalmente, además de promocionarme abiertamente en asesoría, análisis, alternativas de solución y capacitador.
Anotación al margen, el rostro refleja y la edad afirma, a mis setenta y cuatro años creo que mucho puedo aportar en el camino que resta por recorrer, sí, definitivamente: “lealtad y compromiso”.
“Catarsis”, ¿Usted ya la hizo?
Lic. Raúl Franco Estrada.
Diplomado en Políticas Públicas, Analista político y social, amplia experiencia en el sector privado y los tres niveles gubernamentales tanto en comunicación social, Dirección, capacitación y resolución de conflictos. Conferencista sobre Desarrollo Humano, Relaciones laborales y sociales.
Autor del Poemario Hojas sueltas; relatos como A una niña, Sueño, Romántico, y otros.
Colaborador en medios digitales y columnista de «EXACTO DE MÉXICO»
Correo: ral.f52_leonardo1109@yahoo.com
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