El «pobre» hombre que vive en un palacio

El «pobre» hombre que vive en un palacio, Tras La Verdad, por Héctor Parra Rodríguez.

Andrés López Obrador, insiste en que duró años con 200 pesos en la cartera; con esa cantidad viajaba por toda la República Mexicana en autobús rentado, con sus 3 comida al día y un séquito de sirvientes. Pero ¡Carecía de recursos económicos! Ni de mochilero. pobre, pobre, pobre, pobre, pobre, pobre, pobre

Presume su ignorancia en el manejo de chequeras y tarjeras de crédito; orgulloso refiere que su exesposa y actual esposa manejan su dinero.

Las mentiras de sus mensajes van dirigidas a millones de pobres que, en verdad, no tienen para comer, esa masa amorfa que da la vida por el “pobre” de AMLO, abusa de su ignorancia: propaganda para aquellos que escuchan la manipuladora publicidad de pobreza franciscana.

Ha tenido que intentar defenderse por el contenido del libro intitulado “El rey de Cash”, en cuyas páginas se le acusa de manejar cantidades millonarias en efectivo para no dejar hulla del manejo del dinero que le sirvió durante más de una década para hacer campaña. La escritora Elena Chávez confirmó en su libro lo que todo mexicano bien informado sabía la manera en que se financió durante tantos años el hoy presidente López. Dinero mal habido.

En su camino López Obrador dejó demasiadas huellas; no es creíble, ni como chiste, que el presidente de la República, haya viajado miles de kilómetros sin erogar un solo peso. Indudablemente que muchos financiaron las campañas político electorales de López; además, se apoderaba de los cientos de millones de pesos que recibía su partido político por concepto de prerrogativas, primero con el PRD, luego con Morena.

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Evidencias infalibles dadas a conocer periodísticamente por Carlos Loret de Mola, reforzaron los hechos al desvelar cómo los hermanos de López Obrador, recibía “aportaciones” millonarias a hurtadillas, sin dar cuenta al fisco; AMLO fue una verdadera fábrica para lavar dinero. Recibía dinero sin dar factura alguna, recursos económicos que gastó sin dejar rastro.

Su habilidad para (mentir) lavar dinero fue de gran astucia para delinquir. Mucho se difundió en redes sociales la manera en que recibió millones de pesos por medio de un fraudulento fideicomiso en el que depositaban dinero en carrusel para apoyar a los damnificados; dinero que sacaron dirigentes y candidatos de Morena. El INE lo utilizó como medio de prueba para demostrar el ingreso económico que nunca reportó; sin embargo, el TEPJF lo defendió y AMLO resultó ileso, ni un rasguño. Siguió delinquiendo hasta llegar a la Presidencia de la República.

Cuando López Obrador fue Jefe de Gobierno en el DF, también hubo constancia periodística de sus raterías; cohechaba a constructores. Su secretario particular René Bejarano, conocido como el “señor de las ligas” fue filmado recibiendo un maletín lleno de dinero. Solo una puerta separaba ambas oficinas. El payaso Brozo dio a conocer la noticia. Flagrante corrupción desde entonces.

Las quemas de pozos petroleros, el plantón en Reforma, siempre a cambio de millonarias sumas dinero. Levantaba la “causa del luchador social”. Ha sido el “modus vivendi” de AMLO, por esa razón no deja huella de los millones de pesos que recibe y en qué lo gasta. De ahí su presunción de no necesitar dinero y el que tiene, segura, lo administran sus esposas, la occisa y la “viva”.

Ya como presidente de la República, organiza reuniones para seguir recabando dinero, como las cenas con tamales; a los empresarios los esquilma, bajo presión, con “donaciones” millonarias de pesos. De esos recursos no rinde cuentas a nadie: o de la rifa del avión que no rifó, dijo que donaría dinero a escuelas y hospitales, claro que no donó un solo peso.

Como presidente, “ilegalmente” se ha apoderado de miles de millones de pesos. Todos los ahorros que le dejaron los neoliberales los consumió sin dejar huella; los millones de pesos de los fideicomisos que eliminó, también se gastó ese dinero. Hace presupuesto de gasto, los diputados le autorizan los miles de millones, para luego obligar a los titulares de las dependencias del gobierno federal a no gastar para llevarse el dinero. Como tampoco le alcanza el dinero, ordena descontar del salario de los empleados para su causa. Luego regala cientos de millones de dólares a otros países; o pretextando la prestación de servicios médicos, regala al gobierno de Miguel Díaz-Canel millones de euros.

En materia jurídica reza un principio legal que dice: la suma de indicios hacen prueba plena. Los indicios que ha dejado en el camino de cómo López Obrador, se ha financiado ilegalmente, son prueba fehaciente de su espíritu, personalidad y actitud corruptora.

¡El desarrapado que vive en un palacio! Nadie cree en el cuento de que López Obrador ha vivido con 200 pesos en la cartera. Mientras sus hijos, también ignorantes como empresarios, hoy son millonarios ¿De dónde tanto dinero?

Seguramente AMLO sí es un ignorante, como él mismo lo reconoce y no sabe cómo expedir un cheque, también desconoce cómo manejar una tarjeta de crédito. Pero es experto en gastar dinero que no es de él, en ese arte sí recibió el grado de Doctor. Es un verdadero mago en el manejo del dinero, todo lo que recibe lo desaparece.

 

 

 

ParraTras La Verdad / Por: Héctor Parra Rodríguez

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