Opinión

“Puerta giratoria o ¿puerta falsa?”

“Puerta giratoria o ¿puerta falsa?”

Por: Raúl Franco Estrada

Jueves 3 de septiembre del 2026

Permítanme precisar el sentido del título de la presente reflexión que durante el desarrollo del mismo pueda tener sentido para ustedes, o no, pues solamente ustedes son los que tiene su propia concepción de lo que hoy con su lectura me den oportunidad de compartirles, en el entendido que, con respeto lo escribo, al ser mi particular sentir.

En un sentido la puerta giratoria, todos en algún momento la hemos usado o visto, sabemos que es acceso y salida de giro en 180 grados, que igual a algunos niños les gusta para jugar, en fin, es un torniquete de piso a techo.

La puerta falsa es aquella que se denomina salida de emergencia para todos los establecimientos en donde se concentran o mueven un número indeterminado de personas (centros comerciales, restaurantes, bares, escuelas, estadios, etc.).

Portada-Web-Septiembre

En las definiciones de ambos conceptos una de las tantas acepciones refiere, en la primera, que:

“… La expresión puerta giratoria designa de forma coloquial el hecho de que un alto cargo público se marche a trabajar a una empresa privada, obteniendo beneficio de su anterior ocupación pública y produciendo conflictos de interés entre la esfera pública y la privada, en beneficio propio y en perjuicio del interés público”

En algunos países incluso se considera delito.

¿Cuándo en el nuestro?

En el segundo caso: “… puerta falsa es un elemento arquitectónico existente en las tumbas del Antiguo Egipto. Los egipcios creían que la falsa puerta era un umbral entre el mundo de los vivos y el de los muertos, y que a través de ella una deidad o el espíritu del fallecido podían entrar y salir”

En el concepto popular a la puerta falsa se le identifica como suicidio. Incluso político.
En fin, expresado lo anterior doy paso a mis ideas.

Si bien es cierto las circunstancias extraordinarias que hay en el mundo, que vivimos todos nosotros  debido al “Covid 19”, que para algunos no existe, para otros es una creación de los gobiernos, incluso es el castigo Divino por nuestros pecados y forma de vida inconsciente, sin escrúpulos ni respeto hacia las personas o demás seres vivos, también es cierto, que creamos o no, la vida cambio y la forma de convivir igual a pesar de los gobernantes, a pesar de nosotros mismos.

Tener la conciencia limpia, el alma tranquila no necesariamente es una condición ineludible del ser humano, cuantos realmente podrían afirmar tal circunstancia. Todos, así lo creo, en nuestro equipaje tenemos una prenda que sobra, pero no podemos desechar.

La puerta giratoria es una constante en nuestras vidas y que utilizamos la mayor de las veces a conveniencia, entramos y salimos de ese espacio íntimo, llámese alma o conciencia, sin pudor ni recato a sabiendas de que lo dejado ahí es algo que dañó o nos lastimo pero que es mejor tratar de olvidar dando la media vuelta y regresar a la “puerta giratoria” que nos dará paso a continuar con nuestra vida. Sin embargo, eso que dejamos supuestamente en el olvido tiene una historia que a pesar de nuestro intento de minimizarlo siempre estará presente.

Así es, la salud, engaño, mentira, injuria, desconfianza, deslealtad, muerte, entre tantas otras cosas, dejan huellas visibles o indelebles que marcan para siempre a las personas. No todas las cicatrices son expuestas ni todos los golpes son intencionales, como los asimilemos y los curemos es lo importante.

No todos les seres humanos tienen la capacidad de curar sus heridas y al transponer la “puerta giratoria” deciden no regresar, quedarse para siempre en un lugar que igual desconocen pues no existe quien les haga saber qué es lo que existe después de tomar la decisión de ya no enfrentar la vida que para ellos perdió sentido y la “puerta giratoria” ya no la necesita.

Psicólogos, psiquiatras, sociólogos, sacerdotes y en lo general para la mayoría de la sociedad, salir por la puerta falsa lo califican como cobardía, como falta de carácter el convertir la “puerta giratoria” en “puerta falsa”, mmm, afortunadamente los seres humanos pensamos de manera diferente, sentimos y actuamos de manera distinta e igual son los menos quienes optan en usar tal “puerta”.

¿Cobardía, falta de carácter? Quién se ha adentrado en el pensamiento de quien es desahuciado, de quien ha perdido todo, no solo lo material sino igual de la noche a la mañana pierde familia, prestigio, credibilidad, respeto y no queda ni siquiera un motivo para luchar, lo ve de manera diferente y no como cobardía. Claro está, con esto último no estoy invitando a nada.

En tal contexto, en el terreno meramente político y social, actualmente vemos cómo la «puerta giratoria» ha sido instalada en nuestro país, sí vemos cómo se utiliza por unos y otros a conveniencia, sin escrúpulos, vemos como cambian la vestimenta en un solo giro de la puerta, con el fin de pertenecer y no solo es la vestimenta, igual es la forma de pensar y actuar, pues aquello que molestaba ahora agrada y se defiende casi rasgando las vestiduras, solo basta un giro de la puerta.

Por supuesto hay políticos o gobernantes que utilizan, metafóricamente, la puerta falsa, sí, por sus acciones y sus dichos terminan con su vida -carrera- política, son estigmatizados, rechazados por sus correligionarios, y en pocos casos, revalorados por otros. Triste realidad.

Hoy vemos, usted y yo, posiblemente con incredulidad, la descomposición evidente de las imágenes de los políticos, de todos los niveles y colores, algunos en la puerta giratoria para determinar en qué mostrador se forman, otros tratando de no transponer la «puerta falsa» y permanecer vigentes.

No es nuevo, en la historia de la política universal, así ha sido y seguirá siendo, claro que en nuestro país se nota más.

Puerta giratoria

¿Me equivoco?

Cuantos después de la partida de aquel que traspuso la “puerta falsa” han expresado que la causa no era para tanto ni suficiente y que aquello que lo motivo era falso o tenía solución. Lamentablemente en el ánimo de quien partió no era así, pues pudo más el descredito y la mentira infundada o la realidad ineludible que la falta de riqueza. Demasiado tarde.

Por eso, cuando señalo la “puerta falsa” no es con un sentido fatalista o justificando su uso definitivo, es exclusivamente para poner en contexto una realidad que nos cuesta trabajo pensar en ella y que hay seres humanos a los cuales no entendemos o no tendríamos por qué entender cuándo “transponen la puerta giratoria” y usan la «puerta falsa» para no volver, porque para algunos la vida, independientemente de que es valiosa y siempre vale la pena vivirla, arriesgarse incluso a pesar de quedarse solos, nada tiene ya sentido para ellos, no hay aliciente o motivo que les haga querer seguir adelante.

Y sin embargo habrá, siempre, alguien en nuestra alma y corazón.

La puerta giratoria que siga girando.

 

 

 

 

 

 

Lic. Raúl Franco Estrada.Lic. Raúl Franco Estrada.

Diplomado en Políticas Públicas, Analista político y social, amplia experiencia en el sector privado y los tres niveles gubernamentales tanto en comunicación social, Dirección, capacitación y resolución de conflictos. Conferencista sobre Desarrollo Humano, Relaciones laborales y sociales.
Autor del Poemario Hojas sueltas; relatos como A una niña, Sueño, Romántico, y otros.

Colaborador en medios digitales y columnista de «EXACTO DE MÉXICO»

 

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